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Silencio en el Congreso
El pasado miércoles 10 tuvo lugar la primera sesión de control al Gobierno del curso político.
Aparte de la ya normalizada división parlamentaria, también queda claro lo siguiente:
de los 198 diputados (si quitamos a los partidos del Gobierno, PSOE y Sumar),
a ninguno de ellos parece importarle mucho la educación española.
La ministra de Educación, Pilar Alegría, solo recibió una pregunta,
y fue más en su papel de portavoz del Gobierno que como ministra.
Y, por si fuera poco, cuando el presidente Pedro Sánchez enumeró algunos futuros proyectos de ministros —como Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, con la modificación de la Ley Mordaza, u Óscar Puente, de quien no sabemos si es ministro de Transportes o de Twitter—,
al llegar al Ministerio de Educación únicamente pudo decir:
«La señora Alegría, educación»
No sabemos si fue porque realmente sigue trabajando en el ministerio
o porque está intentando tener más educación,
algo que nunca le viene mal a un político.
➡️ Al final, la sesión dejó una conclusión evidente:
la educación sigue siendo la gran olvidada en la agenda política,
utilizada como excusa para rellenar discursos,
pero nunca como una prioridad real para quienes deberían defenderla.